Mercedes Pordomingo,
economista y alférez de la RESVOL
El valor simbólico de la bandera como signo de identidad y aglutinante de voluntades adquiere un valor capital en el combate. En medio de la batalla la bandera adquiere el máximo valor representativo y el hecho de caer en poder del enemigo, implica una fuerte carga emocional con sabor a derrota.
En algunas ocasiones esta acción, la de
arrebatar la bandera al enemigo, es fruto de un hecho individual que merece ser
debidamente reconocido y recompensado, y eso fue lo que llevó a otorgar la
Laureada de San Fernando, la más preciada y alta condecoración militar española,
al cabo Pedro del Castillo, perteneciente al 2º Escuadrón del Regimiento de
Lanceros de Farnesio.
El 23 de enero de 1860, en el contexto de la Primera Guerra de África, el cabo Pedro del Castillo tomaba
parte en una de las batallas que jalonaron el camino de los españoles hasta Tetuán.
Ese día, el enemigo atacó a las tropas españolas con la pretensión de envolver
las fuerzas del Batallón de Cazadores de Cantabria que protegían la construcción del Reducto de la Estrella. En su ayuda el General O´Donnell dispuso
que acudiese la caballería disponible, dos escuadrones de Farnesio, más una
sección de Cazadores de Abuera y la guardia civil de la escolta del General.
Es en este momento en el que el cabo del Castillo entra al choque con la
caballería marroquí. Su caballo cayó malherido pero al reincorporarse distingue
la figura de un jinete abanderado marroquí y tras un fuerte combate cuerpo a
cuerpo le arrebata la enseña, que como un preciado botín es entregado al
finalizar la batalla al brigadier Romero Palomeque, que a su vez la hace llegar
al general O´Donnell.
Por este hecho de armas el cabo Pedro del Castillo es el único militar
de tropa del Regimiento Farnesio que ha logrado la Laureada de San Fernando, y en su honor el Regimiento de Caballería más antiguo de España, con el fin de no olvidar su
glorioso pasado ha instaurado un premio nuevo que lleva el nombre de nuestro
cabo, y con el que se reconoce a los soldados del propio Regimiento que se han
destacado en el cumplimiento de su deber.

En el salón de mi casa tengo colgado un cuadro de la carga de Farnesio, copia de Ferrer Dalmau. Cada vez que lo miro me emociono.
ResponderEliminarDisfruto con ésta página y sus comentarios.
Desde Valladolid, un saludo de este veterano de la Bripac.
Gracias por tus palabras Juan Carlos, son la expresión de que esta página cumple con su propósito, crear un vínculo entre todos los que compartimos valores,emociones e ilusiones.
ResponderEliminarUn afectuoso saludo para tí, también desde Valladolid. Ojalá sigamos contando con tu interés.